Cómo regresar a Dios cuando sientes que te alejaste

Mujer caminando junto a Jesús por un camino al atardecer, símbolo de regresar a Dios
Tal vez hace un tiempo caminabas cerca de Dios. Ibas a la iglesia, orabas, leías Su palabra, sentías Su presencia real en tu día a día. Pero después, sin darte cuenta, te fuiste enfriando. Una relación que te absorbió, un trabajo exigente, un estudio que te quitaba todo el tiempo; y un día te diste cuenta de que Jesús ya no estaba en tu agenda.

¿Te ha pasado? Es más común de lo que crees. Todas hemos tenido temporadas donde la agenda está tan llena que apenas alcanza para dormir, si es que la ansiedad nos deja dormir. Y en medio de ese afán, lo primero que se va sacrificando es el tiempo con Dios.

Cuando Dios nos creó, Su plan era sencillo: caminar con nosotras, pasar tiempo juntos. Pero el mundo empezó a exigir cada vez más — trabajo, estudios, relaciones, responsabilidades — y ese tiempo con Él fue quedando en último lugar.

Las cosas de este mundo van y vienen. Una relación puede durar unos meses, un trabajo unos años, una etapa se cierra y empieza otra. Pero hay Alguien que nunca se ha movido de tu vida: Dios. La Biblia dice: "Tus ojos vieron mi embrión" - Salmo 139:16, (NBLA), desde antes de que nacieras, Él ya te conocía, ya te tenía en mente. Nosotras somos las que, en medio del afán, nos hemos alejado.

Si te sientes identificada, quiero que sepas algo: no eres la única, y esto no te hace una peor cristiana. Muchas hemos pasado por temporadas de lo que yo llamo "vagancia espiritual",  corriendo, creciendo, logrando cosas en muchas áreas de la vida, pero dejando la fe en último lugar.

Así que hoy la invitación es sencilla: si tienes tiempo para cepillarte los dientes, para ducharte, para maquillarte, también tienes tiempo para hablar con Dios. No necesitas una hora. Hazlo ahí, donde estás.

Una rutina sencilla para regresar a Dios

Biblia, café y diario, rutina sencilla para regresar a Dios
Si sientes que perdiste esa conexión, este es un buen primer paso. Te comparto la rutina que a mí me ha ayudado a volver a acercarme a Él, un poco cada día:
  1. Agradece. Antes de levantarte o antes de dormir, siéntate o arrodíllate un momento. Da gracias por lo que viviste hoy, por las personas con quienes lo compartiste. Habla con Dios con palabras sencillas, como le hablarías a alguien cercano.
  2. Reconoce Su gracia. Recuerda que esas bendiciones no son casualidad, son un regalo, y Su gracia es la que te permite disfrutarlas.
  3. Cuéntale lo que te pesa. En esa misma conversación, dile lo que no has podido resolver, lo que te genera ansiedad, lo que no te deja tranquila.
  4. Pídele ayuda. Pídele que te enseñe a descansar, que te guíe en las decisiones que tienes por delante, que te dé paz.
  5. Lee un poco de Su palabra. Un capítulo de Salmos o de algún evangelio basta. No te quedes solo en la oración; leer Su palabra es igual de necesario.
  6. Encomienda tu día. Ponlo en Sus manos, porque es Él quien te sostiene, no tu esfuerzo.
  7. Hazlo todos los días. Empieza con 5 minutos al levantarte o antes de dormir. Vas a notar que, poco a poco, ese tiempo empieza a crecer solo.
En unas semanas, esta rutina se sentirá tan tuya que, si un día no la haces, la vas a extrañar. Como todo lo que vale la pena, requiere constancia, tu decisión de volver, un poco cada día. Y así, poco a poco, tu corazón vuelve a florecer por la permanencia en Él.

Si quieres darle más forma a este primer paso, te dejo dos artículos que se conectan muy bien con esta rutina:

👉🏼 En 'Rutina cristiana matutina: cómo empezar el día en la presencia de Dios', encontrarás cómo estructurar tus mañanas con Dios paso a paso.

👉🏼 Si sientes que no sabes por dónde empezar a orar, 'Cómo orar: 10 pasos sencillos para hablar con Dios hoy' te va a ayudar a perderle el miedo a esa conversación.

Preguntas frecuentes sobre cómo regresar a Dios

¿Qué hago si siento que perdí la conexión con Dios?
Empieza por lo simple: separa unos minutos al día para hablar con Él, aunque sea con palabras sencillas. No necesitas resolverlo todo de una vez; solo necesitas volver a acercarte.

¿Cuánto tiempo necesito para regresar a Dios cada día?
No necesitas una hora. Con 5 minutos al levantarte o antes de dormir es suficiente para empezar. Ese tiempo crece, poco a poco, cuando lo conviertes en hábito.

¿Es normal alejarse de Dios por un tiempo?
No debería ser normal pero es más común de lo que parece. Nos absorbemos por los afanes de la vida pero Dios no deja de esperarnos para que regresemos a Él.

¿Por dónde empiezo si no sé cómo orar?
Empieza con palabras sencillas, como si le hablaras a alguien cercano: agradece por tu día, cuéntale lo que te preocupa, y pídele Su ayuda. No hace falta una fórmula.

Escrituras tomadas de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), Copyright © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. ://nuevabiblia.com

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